
Título: Filosofía para bufones
Autor: Pedro González Calero
Editorial: Editorial Ariel
Páginas: 185
ISBN: 978-84-3445330-2
Género: Humor
Idioma: Español
Calificación: 




Del autor de este libro reza la correspondiente solapa: ha sido barrendero, documentalista, profesor de filosofía y titiritero frustrado. Tras la lectura, añadiría que no solo ha sido todas esas cosas, sino que además ha sabido aprender de ellas y conjugarlas con armonía. Quizá por deformación profesional de la primera actividad, el texto es impecablemente limpio y claro, fácil de leer y carente de hojas otoñales que entorpezcan el avance a través de las páginas. Y la labor de documentación realizada no solo es espléndida, sino que además queda constancia de ella en la bibliografía que se incluye como anexo… ¿qué clase de libro humorístico es este en que se detalla una bibliografía donde se incluyen no menos de ochenta referencias?
Quizá el error esté en clasificar este libro como de humor, o al menos de no reconocer el desafío que representa a la hora de ubicarlo en una u otra categoría. De una parte, en efecto, se trata de una recopilación de anécdotas y hechos sucedidos a lo largo de la historia de la filosofía que animan al sano ejercicio de la sonrisa. Pero al mismo tiempo, precisamente por el repaso que se hace de esta historia, y sobre todo por la labor realizada para poner en contexto cada una de las situaciones, Pedro González nos arrastra en una experiencia didáctica a la par que entretenida. Se trata, sin duda, de un buen profesor que sabe mover los hilos de sus lectores para, medio bromeando, recorrer junto a ellos algunos retazos de filosofía que tal vez lleven a más de uno a seguir indagando tras la lectura.
A mí, sin ir más lejos, casi me entraron ganas de sacar cierto libro de Muguerza de la estantería tras verlo mencionado. Por fortuna, el temor de descompensar la balda donde se encontraba lo ha mantenido en su sitio… por ahora:
En la presentación del libro antes mencionado: Desde la perplejidad, contó Javier Muguerza que, al enseñárselo a un amigo, éste se quedó contemplando a la vez el título y el tamaño del libro (un tocho de casi 700 páginas) y le dijo al autor:
- ¿Y todo esto lo has escrito desde la perplejidad? La verdad, a mí me pasa al revés: cuando me quedo perplejo no sé qué decir.
Una sorpresa agradable ha sido descubrir que la antigua Grecia no ocupaba el grueso del volumen. Quizá por el carácter protagonista de dicho periodo, o tal vez por la abundancia de personajes coloristas y pintorescos que vivieron en él, otras obras parecidas que he leído se centraban en mayor o menor medida en las ocurrencias de los filósofos clásicos. En esta ocasión, sin embargo, el libro se encuentra bien compensado entre los distintos periodos, atendiendo incluso a la filosofía oriental que tan frecuentemente queda olvidada en los textos occidentales. Más aún, en el capítulo dedicado a la filosofía contemporánea, aparecen figuras españolas como Ortega y Gasset, Unamuno, Juan de Mairena (sic) y hasta algunos actuales como Savater.
Pese a todo, no quiero llevar a equívocos. Quien busque estallar en carcajadas probablemente se sienta decepcionado, a menos que tenga un peculiar sentido del humor o ría con facilidad. Como cabe imaginar, no se trata de un libro de chistes, sino que se asemeja más bien a un almanaque donde se hubieran ido acumulando los recortes más cómicos de la crónica filosófica. Aunque, por otra parte, el prólogo se encarga de recordarnos el punto de vista de Bertrand Russell al respecto, quien creía que todo acto de inteligencia es un acto de humor. Sin llevar las cosas hasta ese extremo (algunos de tales actos tienen más bien poca gracia), a poco que el lector tenga una cierta afinidad con las letras, sea inteligente, ambas cosas o ninguna, seguramente pasará un buen rato en compañía de este libro.




