Filosofía para bufones

10 de Enero de 2008

Filosofía para bufones
Título: Filosofía para bufones
Autor: Pedro González Calero
Editorial: Editorial Ariel
Páginas: 185
ISBN: 978-84-3445330-2
Género: Humor
Idioma: Español
Calificación: ★★★★½

Del autor de este libro reza la correspondiente solapa: ha sido barrendero, documentalista, profesor de filosofía y titiritero frustrado. Tras la lectura, añadiría que no solo ha sido todas esas cosas, sino que además ha sabido aprender de ellas y conjugarlas con armonía. Quizá por deformación profesional de la primera actividad, el texto es impecablemente limpio y claro, fácil de leer y carente de hojas otoñales que entorpezcan el avance a través de las páginas. Y la labor de documentación realizada no solo es espléndida, sino que además queda constancia de ella en la bibliografía que se incluye como anexo… ¿qué clase de libro humorístico es este en que se detalla una bibliografía donde se incluyen no menos de ochenta referencias?

Quizá el error esté en clasificar este libro como de humor, o al menos de no reconocer el desafío que representa a la hora de ubicarlo en una u otra categoría. De una parte, en efecto, se trata de una recopilación de anécdotas y hechos sucedidos a lo largo de la historia de la filosofía que animan al sano ejercicio de la sonrisa. Pero al mismo tiempo, precisamente por el repaso que se hace de esta historia, y sobre todo por la labor realizada para poner en contexto cada una de las situaciones, Pedro González nos arrastra en una experiencia didáctica a la par que entretenida. Se trata, sin duda, de un buen profesor que sabe mover los hilos de sus lectores para, medio bromeando, recorrer junto a ellos algunos retazos de filosofía que tal vez lleven a más de uno a seguir indagando tras la lectura.

A mí, sin ir más lejos, casi me entraron ganas de sacar cierto libro de Muguerza de la estantería tras verlo mencionado. Por fortuna, el temor de descompensar la balda donde se encontraba lo ha mantenido en su sitio… por ahora:

En la presentación del libro antes mencionado: Desde la perplejidad, contó Javier Muguerza que, al enseñárselo a un amigo, éste se quedó contemplando a la vez el título y el tamaño del libro (un tocho de casi 700 páginas) y le dijo al autor:

- ¿Y todo esto lo has escrito desde la perplejidad? La verdad, a mí me pasa al revés: cuando me quedo perplejo no sé qué decir.

Una sorpresa agradable ha sido descubrir que la antigua Grecia no ocupaba el grueso del volumen. Quizá por el carácter protagonista de dicho periodo, o tal vez por la abundancia de personajes coloristas y pintorescos que vivieron en él, otras obras parecidas que he leído se centraban en mayor o menor medida en las ocurrencias de los filósofos clásicos. En esta ocasión, sin embargo, el libro se encuentra bien compensado entre los distintos periodos, atendiendo incluso a la filosofía oriental que tan frecuentemente queda olvidada en los textos occidentales. Más aún, en el capítulo dedicado a la filosofía contemporánea, aparecen figuras españolas como Ortega y Gasset, Unamuno, Juan de Mairena (sic) y hasta algunos actuales como Savater.

Pese a todo, no quiero llevar a equívocos. Quien busque estallar en carcajadas probablemente se sienta decepcionado, a menos que tenga un peculiar sentido del humor o ría con facilidad. Como cabe imaginar, no se trata de un libro de chistes, sino que se asemeja más bien a un almanaque donde se hubieran ido acumulando los recortes más cómicos de la crónica filosófica. Aunque, por otra parte, el prólogo se encarga de recordarnos el punto de vista de Bertrand Russell al respecto, quien creía que todo acto de inteligencia es un acto de humor. Sin llevar las cosas hasta ese extremo (algunos de tales actos tienen más bien poca gracia), a poco que el lector tenga una cierta afinidad con las letras, sea inteligente, ambas cosas o ninguna, seguramente pasará un buen rato en compañía de este libro.


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¡Ajá! Paradojas que hacen pensar

2 de Noviembre de 2007

¡Ajá! Paradojas que hacen pensar
Título: ¡Ajá! Paradojas que hacen pensar
Autor: Martin Gardner
Editorial: RBA Publicaciones
Páginas: 271
ISBN: 978-84-4735331-6
Género: Divulgación
Idioma: Español
Calificación: ★★★★☆

Hay quien opina que, más que en enero, el año comienza realmente en septiembre. Tras las vacaciones de verano, que con frecuencia suelen ser las más largas, los estudiantes vuelven a las aulas para comenzar un nuevo curso, los trabajadores retoman sus respectivos empleos, y las editoriales inundan nuevamente los kioskos con una lista interminable de coleccionables sobre las más diversas temáticas. Pese a lo extravagante de algunas de las propuestas, no obstante, a veces es posible encontrar colecciones realmente interesantes que seguir aunque solo sea por unos cuantos números selectos. Tal es el caso de la serie de libros que RBA ha comenzado a publicar bajo el título de Desafíos Matemáticos, y que promete repoblar las estanterías que podamos tener medio llenas al ritmo de un volumen por semana.

La colección está compuesta por una recopilación de los títulos más famosos de las últimas décadas sobre matemática recreativa, incluyendo un libro de Martin Gardner por menos de cuatro euros en la oferta de lanzamiento. Como hasta ahora no había leído nada de él, y sin embargo conocía su fama como uno de los autores más populares en la materia, no me lo pensé dos veces y me hice con un ejemplar antes de que se agotaran. A fin de cuentas, la curiosa sección sobre juegos matemáticos de Scientific American (traducida en España como “Investigación y Ciencia”) corrió de su cuenta durante 25 años, y la lista de libros que ha escrito incluye no menos de sesenta títulos con los que ha alimentado el interés del público sobre esta rama de las matemáticas hasta ahora.

En este libro en concreto, Gardner se dedica a dar un repaso a algunas de las paradojas más conocidas, junto con otras que no lo son tanto, pasando por enunciados lógicos, problemas geométricos y situaciones engañosas sobre probabilidad y estadística. Se dedican también sendos capítulos a jugar con el tiempo y los números. Pero quizá el detalle más importante es el que él mismo hace explícito en la introducción:

Mucho podemos aprender de las paradojas. Al igual que los buenos trucos de ilusionismo, nos causan tanto asombro que inmediatamente queremos saber cómo se han hecho. Los ilusionistas no revelan jamás cómo hacen lo que hacen, pero los matemáticos no tienen necesidad de guardar el secreto.

Así, cada paradoja se expone de forma clara y amena, haciendo un uso continuado de simpáticas viñetas en las que se ilustran los enunciados a través de historias ficticias. Frente al formalismo que normalmente se asocia con las matemáticas, aquí no se tiene miedo de perderles un poco el respeto a cambio de facilitar el acceso a la comprensión de los problemas. Tampoco se ponen trabas artificiales a la resolución de los mismos, sino que se deja que el lector intente desenmarañar los planteamientos presentados y luego se recorren con él los distintos argumentos. No se trata por tanto de un libro ante el que adoptar una disposición pasiva, pero tampoco es un compendio de pasatiempos a resolver. Lo que Gardner intenta, y en mi opinión lo consigue, es crear un espacio para la reflexión y el diálogo en torno a las matemáticas. Un estímulo para desarrollar la razón y, tras lidiar con los engaños a los que conducen las primeras intuiciones, llegar a entender las situaciones más allá de su superficie.

Lejos de su eventual interpretación como compendio de trivialidades, el libro en sí se encuentra sujeto a una consideración similar. Las paradojas y falacias matemáticas que en él se nos presentan no pertenecen a un dominio especializado y distante de esta ciencia. Muy al contrario, a diario tropezamos en los medios con noticias en las que los hechos y las cifras se emplean de forma aparentemente correcta para respaldar unas conclusiones que, sin embargo, no sustentan. Pero no se trata de una situación nueva. Ya en la antigua Grecia los sofístas, y otros individuos hábiles en el arte de la retórica, se valían de esta clase de artimañas para lograr convencer y seducir a su audiencia, como Platón advertía en uno de sus diálogos. Puede que ahí sea donde la habilidad para reconocer esta clase de entuertos encuentra su aplicación más práctica y, si con ello ganamos en capacidades para desgranar la información que nos llega al tiempo que pasamos un rato agradable, ¿qué más se le puede pedir a este libro?


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BCN Party 111

15 de Octubre de 2007
BCN Party 111

Durante el puente del Pilar, del 12 al 14 de octubre, se ha desarrollado una vez más la BCNParty: un encuentro dedicado exclusivamente a la demoscene en el que coders, grafistas y músicos de dentro y fuera de nuestras fronteras nos hemos vuelto a reunir para, entre otras cosas, competir e intercambiar ideas sobre esta forma de creación artística. Si bien existen otras parties más multitudinarias, en las que los participantes se cuentan por miles, la BCNParty es un evento mucho más reducido al excluirse gamers y actividades sobre software libre, con lo que el número de asistentes osciló en torno a la centena. Para los que aún desconozcan este mundo, la lectura del artículo que Sml / Fuzzion publicó hará cosa de un año es más que recomendable.

Quizá por tratarse del foro especializado más relevante que se celebra en estos momentos en España, la primera actividad digna de mención tras la apertura de la party fue una mesa redonda en la que la que el tema a tratar fue la difusión de la escena. El motivo es que, de un tiempo a esta parte, parece que el número de personas involucradas activamente en la realización de trabajos está decreciendo de forma notable. Por un lado, a medida que los integrantes más veteranos cumplen años muchos acusan la falta de tiempo, o pierden interés, al dejar atrás la etapa universitaria y verse absorbidos por el trabajo, la familia u otros quehaceres de diversa índole. Por otro, no son tantos los grupos nuevos que hacen aparición, con lo que falta gente que tome el relevo de los que pasan a un segundo plano en el movimiento. De hecho, el único grupo nuevo que recuerdo haber visto este año en la escena nacional fue Genshiken, mientras que antaño no era raro encontrar más producciones hechas por gente, hasta entonces desconocida, que se aventuraba a dar sus primeros pasos en la demoscene.

Lo paradójico de esta situación es que los recursos existentes ahora superan con creces a los de hace unos años, por no mencionar las posibilidades que internet brinda tanto para comunicarse y colaborar, como para la búsqueda de información con la que aprender y superar los obstáculos técnicos. Sin embargo, es posible que esta misma abundancia de recursos sea la responsable de que no tanta gente se interese por tomar parte en la escena, al haber aparecido otros muchos ámbitos alternativos donde aquellas personas con inquietudes creativas pueden dar rienda suelta a sus talentos. Donde antes había pixel art, ahora encontramos desde grafistas que explotan las posibilidades de Photoshop o Gimp a comunidades sobre retoque fotográfico. Frente a las melodías de los clásicos módulos, ahora se tienen programas y formatos que permiten crear música con una libertad antes inimaginable. Y si antes las demos gozaban de un papel protagonista en el ámbito de las producciones audiovisuales por ordenador, ahora las animaciones 3D son valores en alza junto con las creadas en Flash. En definitiva, el nicho de la demoscene ha quedado mucho más restringido, salvando la aparición esporádica de alguna que otra intro que atrae el interés de un público más general.

Frente a los que opinan que la demoscene simplemente se muere, el problema probablemente radica en la dificultad de dar a conocer la existencia de esta comunidad entre las muchas otras que existen hoy en día. Entre la avalancha de información a la que la audiencia se enfrenta constantemente, el mensaje que intentamos transmitir se diluye y, aún cuando logra alcanzar al individuo, la naturaleza técnica y peculiar de lo que hacemos frecuentemente se confabula en contra de una comprensión adecuada de las producciones. A fin de cuentas, si alguien tropieza con el video de una demo o una intro en Youtube, probablemente piense que se trata de una animación más realizada con programas comerciales, como tantas otras presentes en el portal. Si queremos que la gente realmente descubra la demoscene, habrá que extender las actividades de difusión a otros canales, como el ámbito académico que Sml / Fuzzion ya exploró en el pasado impartiendo un curso en la universidad. O a través de conferencias y exposiciones como las organizadas por Iq / Rgba con motivo del Congreso Internacional de Matemáticas que se celebró el 2006 en Madrid.

Una vez captado el interés de la audiencia, no obstante, el elemento ausente hasta ahora era un sitio web con información fácilmente accesible sobre la demoscene y la forma de iniciarse en ella. Bien es cierto que portales como Scene.org o Pouet son referencias obligadas y existen desde hace bastante tiempo, pero los contenidos que ahí se ofrecen están más orientados al archivo y publicación de producciones que a dar las explicaciones que un neófito necesita. Para solventar esta carencia, Sole / Xplsv comenzó hace poco el desarrollo de una nueva sección en escena.org, el portal de la demoscene de habla hispana. Gracias a su trabajo, las noticias y los foros se ven ahora complementados por un Wiki donde se recogen indicaciones sobre que es la escena, como empezar en la misma e incluso tutoriales y consejos sobre distintos aspectos de la creación de producciones. Además, precisamente por tratarse de un Wiki, todos podemos aportar nuestro granito de arena para completar y expandir el sitio, mejorando día tras día los contenidos.

La próxima cita de la demoscene en España será del 9 al 11 de mayo en Errentería, donde la gente de Rgba esta organizando un nuevo evento bajo el nombre de Inspire. Con un poco de suerte, y estas actividades de divulgación, espero seguramente ver por allí caras nuevas.


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El naufragio de “El río de las estrellas”

23 de Septiembre de 2007

El naufragio de “El río de las estrellas”
Título: El naufragio de “El río de las estrellas”
Autor: Michael Flynn
Editorial: Ediciones B
Páginas: 761
ISBN: 978-84-6663318-5
Género: Ciencia ficción
Idioma: Español
Calificación: ★★★½☆

La última vez que pasé por un aeropuerto, hace ya algún tiempo, me dejé caer por la tienda de revistas para comprar algo que leer durante el vuelo. Al acercarme al expositor donde se encontraban las novelas de bolsillo, un libro me llamó la atención: El naufragio de “El río de las estrellas”. La verdad es que el título me pareció bastante pobre, pero la portada indicaba que había sido galardonado con el premio Robert A. Heinlein de 2003, así que tan malo no podía ser. Como, a fin de cuentas, el libro solo costaba 5 euros y tenía prisa, lo compré y lo guardé en la mochila… donde permaneció hasta mi regreso ya que tanto a la ida como a la vuelta me dormí en cuanto el avión despegó. Por suerte, hace unos días lo rescaté de mi lista de libros pendientes por leer y, antes de dormir (esta vez en tierra), he ido avanzando entre sus páginas hasta dar buena cuenta de él.

“El río de las estrellas” no es sino una nave espacial que, en sus días de gloria, fue la mayor de las impulsadas mediante vela magnética. Sirviendo primero como crucero de lujo, y después como nave de pasajeros entre la Tierra y Marte para los colonos que se dirigían al planeta rojo en busca de oportunidades, la llegada de un nuevo sistema de propulsión hizo que cayera finalmente en desgracia. Los motores Farnsworth permitían viajes más rápidos, y ponían otros destinos más lejanos como Júpiter al alcance de los hombres y mujeres del siglo XXI. Así, El río fue reconvertida en nave de carga tras plegar las velas y ser equipada con cuatro de los nuevos motores en un intento por darle un uso que la alejara de la delgada línea que la separa de la bancarrota.

Parcialmente desguazada, y con su pasado de glamour tan solo presente en el recuerdo, un contratiempo sucede a otro y, tras la muerte del capitán, los motores Farnsworth fallan dejando la nave a merced de su impulso. Si el ingeniero no logra repararlos a tiempo, el viaje en el que se encuentran embarcados no llegará nunca a término, y nave, tripulación y carga seguirán su ruta hasta salir del Sistema Solar:

El vuelo inercial no implicaba que El río no fuese a llegar a su destino -con la velocidad actual, llegaría a Júpiter dieciocho días antes que con el plan de vuelo- pero en este caso, antes significaba más tarde, porque también llegaría dieciocho días antes que Júpiter. La navegación espacial compartía muchas tradiciones con la navegación marítima, pero no la parte que decía que los puertos de destino se quedaban en su sitio.

Esto que se ha descrito no es más que la situación que se nos presenta al comienzo de la novela. Lo importante en esta, no obstante, no es tanto el viaje y la aventura como el estudio de los personajes y las relaciones que se desarrollan entre estos en el conflictivo contexto. La tripulación de “El río de las estrellas” esta compuesta por los parias que el último capitán fue recogiendo en unos y otros puertos a lo largo de los años. Algunos son la herencia que ha quedado en El río después de que tiempos mejores quedaran atrás; a otros la vida los abandonó a su suerte en diversas circunstancias; y aún queda quien ansía el gobierno de la nave, o de sus propios dominios en ella, en un intento por reivindicar el orgullo perdido. Es el examen de las motivaciones y actos de las catorce personas que se afanan por evitar el desastre, e incluso los de la Inteligencia Artificial que vertebra los sistemas de a bordo, lo que arrastra al lector de una página a otra en busca de otra mirada a esas vidas atormentadas.

Michael Flynn nos cuenta, en los agradecimientos, que la toma de contacto con el indicador de Myers-Briggs fue lo que dio forma a la semilla a partir de la cual se desarrolló esta historia. Basándose en arquetipos, tal vez los personajes hacen gala de rasgos demasiado acentuados en una u otra dirección, pero no por ello se cae necesariamente en la caricatura. Precisamente el hecho de encontrarse confinados entre los límites de la nave justifica buena parte de sus comportamientos, incluida la presencia habitual del sexo a lo largo de la novela. Aunque he de reconocer que he leído relatos que me han parecido mejores, el libro no deja de ser interesante en algunos aspectos por lo que, si os lo encontráis en un aeropuerto a falta de material de lectura, es posible que añadirlo a vuestro equipaje os haga el viaje más ameno.


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Vélez Blanco (II)

25 de Agosto de 2007
Casa de “Los Arcos”

Mis vacaciones de verano han empezado igual que terminaron las de Semana Santa: pasando unos días en Vélez Blanco. Aunque el motivo principal ha sido volver a ver a buena parte de la familia, que estaba disfrutando allí de unas semanas de merecido descanso, la verdad es que no deja de ser un destino idoneo para desconectar del trabajo y del mundanal ruido. Y es que… ¿qué mejor modo de comenzar unas vacaciones que desintoxicándose de los pensamientos y preocupaciones relacionadas con la rutina diaria?

De esta bondad del lugar se debieron dar cuenta hace tiempo también los turistas extranjeros, que poco a poco han ido haciéndose un hueco entre la fauna local, y adquiriendo casas de veraneo en la zona. Esto lleva a contrastes curiosos en los que, sin ir más lejos, en ocasiones se rotulan los carteles de “se vende” en inglés, alemán y holandés antes casi que en español. De todos modos, no deja de sorprenderme el interés que suscitan destinos de montaña como este, habituados como estamos a pensar en nuestro país como un sitio atractivo para el turismo de sol y playa. Precisamente, me llamaba la atención el oír esta semana en el mercadillo del pueblo, entre puestos de ropa, fruta y botijos, a algunos grupos de personas (muy rubias todas ellas) hablando en inglés. Supongo que será algo cada vez más frecuente a medida que la nueva Europa hacia la que nos dirigimos, donde la permeabilidad de las fronteras promete favorecer aún más la difusión de la gente, se siga consolidando.

La afluencia de turismo ha llevado, por otra parte, a que el pueblo sufriera una renovación con la que luce como nunca: calles con nuevo pavimento, casas blancas como recién encaladas, fuentes reconstruidas para mayor esplendor de los distintos rincones ante el viandante, y un sinfín de pequeños detalles que casi me pasan desapercibidos hasta que comparo el Vélez Blanco de hoy con aquel que habita en mi memoria. También algunos edificios emblemáticos han sido reformados y recuperados para nuevos usos, como la Casa de “Los Arcos”, que se retrata en la fotografía, y que es ahora un agradable hotel. En definitiva, Vélez Blanco es ahora más que nunca una herencia de la que sentirse realmente orgulloso.


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Controla tu tiempo, controla tu vida

12 de Agosto de 2007

Controla tu tiempo, controla tu vida
Título: Controla tu tiempo, controla tu vida
Autor: María Ángeles Chavarría
Editorial: ESIC editorial
Páginas: 117
ISBN: 978-84-7356499-1
Género: Autoayuda
Idioma: Español
Calificación: ★★☆☆☆

Mientras esperaba esta semana, en una librería, a que encontrasen el ensayo que les había encargado y que me avisaron que ya podía pasar a recoger, me llamó la atención un libro rojo que se encontraba junto a la caja. Precisamente andaba ensimismado pensando en lo que me estaba costando últimamente organizarme para que me diera tiempo a abarcar todo lo que quería hacer, así que al leer el título y el resumen de la contraportada, terminé por añadirlo a mi compra con intención de leerlo sin falta este fin de semana.

Por algún extraño motivo tenía la sensación de que, en cuanto leyera el libro, el tiempo del que disponía iba a aumentar como por arte de magia. Y eso a pesar de que el resumen ya advertía de que, más que pautas y trucos para manejar el tiempo a nuestro antojo, lo que se ofrecía era un texto para la reflexión, salpicado de sugerencias de carácter orientativo. La lectura de las primeras páginas, y en concreto la idea que al final del libro se sintetiza como sigue, terminaron no obstante por devolverme a la realidad:

Decir “no tenemos tiempo” es absurdo. Todos tenemos el mismo. La diferencia radica en qué y cómo queremos emplearlo

En efecto, el tiempo disponible cada día es el mismo hagamos lo que hagamos. Podemos robar horas a esta o aquella actividad, o renunciar a parte de nuestro sueño para entregarnos a otros menesteres a costa de aumentar nuestras ojeras y bostezar un poco más al día siguiente, pero no podemos comprar ni hacer acopio del que probablemente sea el recurso más valioso de cuantos hay. Más allá de nociones que deberían resultar obvias, como esta, la autora hace incapie una y otra vez a lo largo de las poco más de cien páginas del libro en la necesidad de organizarse realizando planes más o menos elaborados por escrito. Escribir la lista de tareas a realizar y estimar el tiempo que nos llevará hacerlas, repartiéndolas a continuación en el tiempo disponible para ellas. Aprender a delegar para no encontrarnos desbordados en el trabajo, y reducir al máximo las perdidas de tiempo en reuniones, divagaciones y elementos varios que son causa de interrupciones en nuestra jornada.

Pese a que la atención se centra en el entorno laboral, algunos consejos son aplicables también a nuestra vida privada y nuestros proyectos personales. De todos modos, si tuviera que elegir un fragmento como el que más útil me ha resultado quizá haya sido el dedicado a los aspectos que nos “roban” tiempo en el trabajo, y que se estructura como una lista de factores internos y externos al individuo que, con algo de sinceridad hacia uno mismo, bien sirve como cuestionario para la autocrítica. Como bien recordaba Frank Herbert en Dune, el primer paso para evitar caer en una trampa es conocer su existencia. Así, salvando las distancias, el conocer nuestras carencias y fallas es el primer paso para subsanarlas y evitar que nos causen perjuicio… o nos roben las horas.

Mi impresión, de todos modos, es que el contenido del libro se encuentra demasiado constreñido a unas pocas ideas que se repasan reiteradamente a lo largo de un discurso que resulta, eso sí, fluido y ameno. No es sino gracias a la brevedad del mismo que el libro se salva de ser otro ladrón de tiempo pero, pese a todo, aún quedan algunas pistas que pueden ayudarnos a organizarnos mejor. Ya veremos si dan resultado.


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Euskal Encounter 15

5 de Agosto de 2007
Euskal Encounter 15

Hace un par de semanas, se celebró en Bilbao la que durante muchos años fue el punto de referencia para la demoscene española en lo que a parties se refiere: la Euskal Encounter. Si bien en un principio ya tenía intención de asistir aunque fuera solo dos de los cuatro días que dura, al final me pidieron que, al igual que algún otro año, organizase la competición de RealTimeBattle que allí se celebra. La verdad es que realizar una competición de RTB no conlleva mucho esfuerzo y, dado que los robots son autónomos y el ganador se decide de forma imparcial en los combates, el propio organizador puede seguir participando sin que existan conflictos de interés. Este año, sin ir más lejos, presenté un pequeño robot que tenía programado de hacía algún tiempo para aumentar el número de contendientes y, para mi sorpresa… ¡quedé el primero al ganar todos mis combates menos uno!

Cambiando de tema, al principio de esta entrada mencionaba la demoscene. Para quien no la conozca, la demoscene es una comunidad del ámbito de la informática que gira en torno a la producción de demos e intros, una suerte de “videoclips” en tiempo real en los que un programa es el encargado de generar los gráficos mediante código y algoritmos, acompañados por una música original que puede ser o no sintetizada también por el propio programa. El ánimo de lucro esta ausente en estas producciones, que se realizan de manera no comercial con el único fin de demostrar a los demás lo que se es capaz de hacer, aprender, y superar los límites de uno mismo. Aunque tanto demos como intros encajan dentro de esta definición, la diferencia entre unas y otras estriba en el tamaño de los ficheros ejecutables. Mientras que en una demo no suele existir limitación de tamaño, y con frecuencia se estructuran en varios archivos, las intros son pequeñas joyas en las que todo, absolutamente todo, esta contenido en un único fichero de 64 o incluso 4 KB dependiendo de la categoría.

En la edición de este año, el número de participantes relacionados con la demoscene ha sido bastante bajo comparado con los viejos tiempos, en los que la totalidad de la party giraba en torno a las competiciones de la escena. No obstante, Sash/Collapse y Slack/Necrostudios dieron una charla sobre creación de intros de 4 KB en la que llenaron la sala asignada para el tutorial. Así, aunque los veteranos de la escena española van poco a poco desapareciendo a medida que pasa el tiempo, o al menos producen cada vez menos al tener menos tiempo disponible debido al trabajo o incluso la familia, cabe la esperanza de que una nueva generación tome el relevo y comience a realizar trabajos interesantes. De hecho en escena.org, punto de referencia de la escena nacional, ya comienzan a trazarse planes para motivar a los jóvenes de ahora a introducirse en este mundo.

Pese a todo, el enfoque de la demoscene quizá tenga que cambiar con el panorama actual de la informática. Antaño, las demos eran las producciones por excelencia al mostrar gráficos y efectos que iban más allá de lo concebible con los recursos de que se disponía. En la escena del PC (porque también existen grupos dedicados a otras plataformas) eran los tiempos del 286, 386, 486 y el Pentium original. A partir de este, la tecnología y los procesadores comenzaron a ser lo bastante potentes como para permitir que las compañías de videojuegos y gráficos por ordenador pudieran impulsar y explotar el estado del arte de forma comercial. Así, ahora mismo las demos han perdido parte del asombro que antes producían al mostrar algo que se creía imposible de realizar en las máquinas disponibles. Pero en las intros no solo son los efectos y los gráficos lo que les de valor, sino el haber sido capaces de realizar un despliegue de imagen y sonido envidiable a partir de programas que llegan a ocupar menos que un email. Ahí es donde se encuentra por tanto, en opinión, el futuro para la demoscene para seguir asombrando y llegando más allá de lo que se creía posible en los tiempos que corren.

Si después de leer todo esto te gustaría saber más sobre la demoscene o introducirte en ella, un buen sitio por donde comenzar es el PC Demoscene FAQ, un documento en el que se explica con detalle que es la demoscene y sus distintos aspectos. Y para encontrar producciones que disfrutar, el mejor portal probablemente sea Pouet, donde se recogen casi todas las demos e intros realizadas a lo largo de la historia de la demoscene. No dejeis de echar un vistazo a la famosa FR-08 - The Product de Farbrausch o a cualquiera de las intros de Conspiracy.


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Terradue 2.0

21 de Junio de 2007
ITech

He aquí una entrada con carácter retroactivo… si es que se puede llamar así a una entrada de finales de junio que, entre unas cosas y otras, se ha estado demorando hasta principios de agosto. Como excusa, valga decir que el mes que ha mediado entre la fecha que aquí figura, y aquella en la que finalmente se han escrito estas palabras, ha sido de lo más ajetreado al haber estado combinando el trabajo con un curso de verano en la Universidad Complutense de Madrid. De hecho, he estado tan absorto en dicha vorágine que se me ha pasado la mitad del verano sin que me diera casi ni cuenta.

Sea como fuere, el caso es que en junio tuve que viajar un par de días a Italia para una reunión en las oficinas de una pequeña empresa, situada cerca de Roma, con la que colaboramos en el marco de un proyecto europeo: Terradue 2.0. Si bien aún se trata de una iniciativa bastante joven y con mucho camino por recorrer, Terradue es un proveedor de soluciones basadas en Grid Computing, un reciente modelo de computación distribuida que promete constituirse en una de las tecnologías más interesantes y provechosas de la informática que está por venir. Habiendo nacido al amparo de la ESA, lo cierto es que los miembros de Terradue ya han participado con éxito en múltiples trabajos para la agencia y, como parte de estos, han desarrollado un sistema gracias al cual la integración y el despliegue de aplicaciones sobre una plataforma Grid se simplifica notablemente, ganando en flexibilidad como beneficio adicional.

La analogía más frecuente al hablar del Grid suele ser el compararlo con la red eléctrica, de cuyo nombre en inglés toma su apelativo (i.e. power grid). Cuando necesitamos electricidad, no tenemos que preocuparnos del modo en que esta se genera o se distribuye, sino que simplemente enchufamos el aparato al que queremos suministrar la corriente y, sin ningún esfuerzo, obtenemos la energía para hacerlo funcionar. En el caso del Grid, lo que se distribuye no es electricidad, sino recursos computacionales, como potencia de cálculo y espacio de almacenamiento. Aunque aún estemos relativamente lejos de conseguir que el acceso a estos sea tan simple como en el caso de la electricidad, la visión que los pioneros de este campo tuvieron fue la de conseguir una infraestructura no demasiado diferente, en la que los usuarios pudieran acceder de forma transparente a los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades de cómputo. Así, por ejemplo, una empresa que necesitase llevar a cabo complejas simulaciones para uno de sus productos, no tendría por qué invertir tiempo y dinero en la compra y preparación de un amplio número de ordenadores potentes para realizarlas; ni un investigador tendría porqué disponer de la vasta capacidad necesaria para guardar y analizar los resultados de sus experimentos. Ambos podrían contratar los recursos que necesitasen del mismo modo que hoy pagamos por el agua o el gas.

Tanto en el caso del gas, como en el del agua o la electricidad, los servicios de los que diariamente disfrutamos en nuestras casas sin esfuerzo aparente han requerido del despliegue y mantenimiento de abundante maquinaria e instalaciones sin los cuales no serían posibles. Asímismo, en el caso del Grid se combinan diversos protocolos de comunicaciones con redes de alta velocidad, catálogos de información y recursos, métodos de encriptación y autenticación de usuarios, algoritmos de planificación y balanceo de carga, y un amplio etcétera de elementos que, orquestados al unísono, permiten que ya hoy en día podamos empezar a disfrutar de algunos beneficios tangibles en entornos más o menos especializados. Más allá de los métodos utilizados, la complejidad de las plataformas Grid es inherente a su propia naturaleza: los ordenadores que integran el sistema no tienen por qué ser similares, ni tan siquiera en lo tocante a sus procesadores o arquitectura; no existe un solo organismo que controle todos estos recursos, sino que pertenecen a distintas instituciones, con diferentes políticas y objetivos; y el tamaño del sistema hace que su gestión se aleje de lo trivial para requerir de habilidades específicas y procedimientos que no siempre están claramente definidos. Pese a todo, la voluntad de superar los obstáculos es manifiesta en algunos círculos y, así, experimentos como el LHC del CERN ya cuentan con un Grid en el que procesar su información aunando recursos de todo el mundo.

Lo sé, me he dejado llevar y he terminado divagando un poco pero, por cierto, ¿a que no adivináis sobre que trataba el curso que he estado realizando durante julio? En efecto, habéis acertado :)


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Nova

2 de Mayo de 2007

Nova
Título: Nova
Autor: Samuel R. Delany
Editorial: Ediciones Minotauro
Páginas: 269
ISBN: 84-4507148-3
Género: Ciencia ficción
Idioma: Español
Calificación: ★★★½☆

El ilirión es una sustancia muy extraña, y probablemente la más valiosa de cuantas se conocen. Sus aplicaciones como fuente de energía son casi infinitas, permitiendo desde los viajes a velocidades muy superiores a la de la luz hasta la terraformación de planetas, convirtiendo mundos rocosos y helados en lugares habitables. Sin embargo, el ilirión es escaso, caro y difícil de conseguir, y ello determina buena parte del devenir económico y político de la sociedad interplanetaria.

En el futuro que se nos describe, la humanidad se ha extendido entre las estrellas definiéndose tres áreas de influencia. Draco, en primer lugar, agrupa a la Tierra junto con todos aquellos planetas que se encuentran bajo su control. La Federación de las Pléyades es, por otra parte, una entidad políticamente independiente que compite económicamente con Draco desde hace algunas generaciones. Por último, las colonias lejanas son un puñado de mundos bajo la jurisdicción de Draco donde es posible encontrar ilirión y extraerlo en minas, a diferencia de Draco y las Pléyades donde no se encuentra nada. La analogía con la lucha de clases es clara: Draco representa al sector más tradicional, mientras que las Pléyades se encuentran impulsadas por una clase media ya liberada y las colonias lejanas por las clases más humildes de la sociedad, que aún no han ganado su independencia.

Dos grandes imperios comerciales chocan en este escenario. De una parte, Transportes Red representa uno de los más prósperos monopolios de Draco, dedicado al desarrollo de naves espaciales y todo cuanto se halla relacionado con estas. Por otra, la familia Von Ray, de las Pléyades, pugna con sus negocios y posesiones por superar a su rival tras haber contribuido a la independencia de su región. Para inclinar la balanza a su favor, los Von Ray necesitarían que el ilirión se abaratase notablemente, y tal es la empresa en la que se embarca Lorq Von Ray, descendiente último de la familia. Enfrentado a Prince Red y su hermana, únicos herederos de Transportes Red, su objetivo y obsesión será introducirse con una nave en el interior de una estrella en explosión, una nova, para conseguir una cantidad nunca soñada de ilirión… si sus competidores no logran detenerlo antes.

El ilirión necesario para derretir el núcleo de esta luna se mide en gramos. La cantidad que se necesita para impulsar una nave espacial es del mismo orden. La existencia de ilirión en minas y en estado libre en todo el Universo puede cuantificarse en ocho o nueve mil kilogramos. ¡Y el Capitán Von Ray va a traer siete toneladas!

La historia recuerda inevitablemente al Moby Dick de Melville, con Ahab encarnado en el capitán Von Ray: entregado a la persecución de su meta a cualquier precio y ajeno a cualquier otro propósito. Otros paralelismos nos recuerdan la obra de Melville al examinar la variopinta tripulación que protagoniza Nova, con Ismael y Queequeg sustituidos por el gitano Pontichos Provechi y su recién descubierto compañero Katin. La trama de rivalidad y odio entre las dos familias también trae a la memoria películas como Gigante, aunque ninguna referencia es tan clara como la primera.

El universo creado por Samuel R. Delany es rico en detalles y estos quedan a menudo de manifiesto en los diálogos entre personajes. A través de Katin, de corte intelectual, se desarrollan múltiples análisis y comentarios que establecen diferencias y similitudes con la vida actual, y al mismo tiempo se elaboran los fundamentos de la filosofía que vertebra la sociedad presentada. La narración se recrea asimismo en describir meticulosamente las escenas de la obra con frases que en ocasiones rayan lo lírico, aunque he de reconocer que he tenido que releer alguna que otra de ellas para captar del todo su significado… ¿tendrá algo que ver que Delany fuera disléxico?


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Vélez Blanco

10 de Abril de 2007
Vélez Blanco

Tras descansar unos días en Madrid, el sábado rematé el final de la Semana Santa dejandome caer por la Comarca de los Vélez un par de días para coincidir con la familia. En concreto estuve en Vélez Blanco, un bonito pueblo de la sierra de Almería que, entre almendros y olivos, se encuentra rodeado de montañas a más de mil metros de altitud. Aunque las casas que lo componen parecen hacer honor al nombre con sus fachadas encaladas, este se debe en realidad a la forma en que los musulmanes llamaron al lugar: Velad-Al-Abyadh, que en árabe significa “tierra blanca”.

Paseando entre sus calles, es fácil encontrar una fuente en la que refrescarse a la vuelta de la siguiente esquina. El agua es quizá uno de los bienes más preciados del pueblo, y de hecho fue la razón por la que se estableció el asentamiento originalmente. El Maimón, un monte cercano al pueblo, es el que le suministra buena parte del agua que recibe y de la que se alimentan las fuentes. De estas brota un agua, fresca tanto en invierno como en verano, que no deja nunca de fluir abundantemente ni de día ni de noche. Precisamente en el monte Maimón se encuentra una cueva con pinturas prehistóricas: la Cueva de los Letreros. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998, es aquí donde se encuentra la pintura rupestre del Indalo, que ha llegado a convertirse en el símbolo de Almería.

El castillo de Vélez Blanco, que aparece por doquier en las postales del pueblo, fue construido en el siglo XVI por arquitectos italianos sobre las ruinas de una alcazaba. Aunque el acceso es libre, y cualquiera puede entrar y contemplar el paisaje desde sus almenas, el interior del castillo es solo un pálido reflejo de lo que debió ser. Desgraciadamente para nosotros, la decoración y el patio del castillo fueron vendidos allá por 1904 al Museo de Arte Metropolitano de Nueva York. Y es realmente una pena, porque el castillo ofrece una vista magnífica visto desde fuera. De todos modos, hay planes de subsanar esta situación con una réplica del patio que se expone en Nueva York, devolviéndole parte de su esplendor renacentista ante los visitantes. Tengo ganas de subir de nuevo al castillo cuando inauguren esa restauración, pero si algún día visito la Gran Manzana espero poder ver el original en el museo.


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